Mostrando entradas con la etiqueta personajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personajes. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de diciembre de 2009

Antigua Bibliografía Enológica


Son muchos los escritores que deben su fama literaria, en mayor o menor medida, a su afición por las virtudes del zumo de vid. Es interesantísimo poder comprobar que en todas las épocas, los más capaces intelectos se esforzaron en difundir entre sus semejantes todo lo se debía saber respecto a la vid y su cultivo y al preciado zumo fermentado de su fruto. Pocos recuerdan a pesar de todo a Decimus Magnus Ausonius y su alabanza al Mosela y sus caldos. Hay que tener claro que el ser humano ha cultivado la vid con mimo y cuidado durante miles de años y, desde luego, no lo hizo recurriendo a ningún manual de enología.

Muchísimo antes de divulgarse el arte de la escritura, se descubrió y se extendió el arcano secreto de la extracción y preparación del vino. Pruebas más o menos fiables de ello son los proverbios, sentencias e historias que circulan por el Antiguo Testamento y los textos sagrados de otros pueblos orientales como los persas o los chinos. Culturalmente, nuestros conocimientos vitivinícolas comienzan con Noé. Ni siquiera el prolífico y culto literato Johannes Colerus (o Koller) conocía precedentes más remotos. En su Oeconomia Ruralis et Domestica (1645) vino a decir:

"Noé fue el primer viticultor. Plantó las primeras viñas después del diluvio. Y Dios concedió este noble don a los hombres tras la catástrofe especialmente para que el hombre, cuando está fatigado, cansado y débil, pueda reponerse y confortarse con el vino, ya que el vino se obtiene de la planta más noble que produce la tierra, por lo cual damos gracias a Dios, y nunca debiéramos emplearlo con falta de mesura contribuyendo a nuestra propia perdición…"


Noah's Drunkeness XVv

Por desgracia, la humanidad no pudo aprovechar los conocimientos de Noé como viticultor pues no los transmitió por escrito. Aun así, en el Antiguo Testamento encontramos unas diez clases y denominaciones distintas de vino. El que podría ser considerado el primer manual sobre vinicultura nos viene del censor romano Marcus Porcius Cato (más conocido como Catón el Viejo) con su obra De Agri Cultura (también llamada De Re Rustica) donde encontramos la descripción de ocho clases de vides y se trata, entre otros temas, del cultivo de la vid, del proceso para la obtención del vino y donde se menciona con detalle la operación de prensado para obtener el zumo de la vitis vinifera. También da consejos como:

CXIV Vinum si voles concinnare, ut alvum bonam faciat, secundum vindemiam, ubi vites ablaqueantur, quantum putabis ei rei satis esse vini, tot vites ablaqueato et signato. Earum radices circumsecato et purgato. Veratri atri radices contundito in pila, eas radices dato circum vitem et stercus vetus et cinerem veterem et duas partes terrae circumdato radices vitis. Terram insuper inicito. Hoc vinum seorsum legito. Si voles servare in vetustatem ad alvum movendam, servato, ne conmisceas cum cetero vino. De eo vino cyatum sumito et misceto aqua et bibito ante cenam. Sine periculo alvum movebit.

114 Si quieres aderezar vino para que siente bien al estómago, tras la vendimia, cuando las cepas estén cavadas, marca cuantas creas ser necesarias para aquella cosa: corta y escoge las raíces de alrededor. Maja dentro de un mortero raíces de adelfa, viértelas alrededor de la cepa y rodea las raíces con estiércol podrido y ceniza desahumada y dos partes del suelo. Pon tierra encima. Si quieres guardar mucho tiempo el vino para mover el estómago, guárdalo así: no lo mezcles con el otro vino. De aquel vino, toma un vaso y añádele agua, y toma un vaso antes de cenar: te moverá el vientre sin peligro.



Marcus_Porcius_Cato

Sobre el mismo tema escribe el polígrafo Marcus Terentius Varro (Varrón) en sus Rerum Rusticarum Libri III (Tópicos de Agricultura en tres libros) donde cita diez clases de vides. Nicolaus Jensen, el famoso impresor veneciano, publicó estas dos obras así como otras del hispano-romano Columela y de Palladio (sg IX) bajo el título Scriptores Rei Rusticae (1472). Columela superó con creces el trabajo de sus predecesores. Su obra llama la atención por la claridad de su expresión y por la enumeración de nada menos que cincuenta y ocho especies de vides. El epicúreo Publius Vergilius Maro (Virgilio (sg I a.c)) habla en sus Geórgicas del cultivo de la tierra (libro I), de los árboles frutales del olivar y la viña (libro II), de la ganadería (libro III) y de la apicultura (libro IV). En las Georgica libri IV, qui sunt de agricultura; quos septem perfecit annis encontramos :

bucolica y georgica

Lib. II (v. CCDXXIII) collibus an plano melius sit ponere vitem/ quaere prius. si pinguis agros metabere campi,/ densa sere: in denso non segnior ubere Bacchus;/ sin tumulis acclive solum collisque supinos,/ indulge ordinibus; nec setius omnis in unguem/ arboribus positis secto via limite quadret: / ut saepe ingenti bello cum longa cohortis/ explicuit legio et campo stetit agmen aperto,/ derectaeque acies, ac late fluctuat omnis/ aere renidenti tellus, necdum horrida miscent/ proelia, sed dubius mediis Mars errat in armis./ omnia sint paribus numeris dimensa viarum;/ non animum modo uti pascat prospectus inanem,/ sed quia non aliter viris dabit omnibus aequas/ terra, neque in vacuum poterunt se extendere rami./ Forsitan et scrobibus quae sint fastigia quaeras./ ausim vel tenui vitem committere sulco./ altior ac penitus terrae defigitur arbos,/ aesculus in primis, quae quantum vertice ad auras/ aetherias tantum radice in Tartara tendit./ ergo non hiemes illam, non flabra neque imbres/ convellunt: immota manet multosque nepotes,/ multa virum volvens durando saecula vincit,/ tum fortis late ramos et bracchia tendens/ huc illuc media ipsa ingentem sustinet umbram./ Neve tibi ad solem vergant vineta cadentem,/ neve inter vitis corylum sere, neve flagella / summa pete aut summa defringe ex arbore plantas/ (tantus amor terrae), neu ferro laede retunso/ semina, neve oleae silvestris insere truncos/ nam saepe incautis pastoribus excidit ignis,/ qui furtim pingui primum sub cortice tectus/ robora comprendit, frondesque elapsus in altas/ ingentem caelo sonitum dedit; inde secutus/ per ramos victor perque alta cacumina regnat,/ et totum involvit flammis nemus et ruit atram/ ad caelum picea crassus caligine nubem,/ praesertim si tempestas a vertice silvis/ incubuit, glomeratque ferens incendia ventus.

Entérate primero de si será mejor plantar tu viñedo en los collados o en el llano; si lo plantas en terreno pingüe, siémbralo espeso; no por estar muy apretadas las cepas desmerece Baco (el vino). Si lo plantas en terreno quebrado y en altas colinas, sacrifica algo al buen ordenamiento de las vides, de modo que vengan a formar un cuadro perfecto, cortado por hileras iguales: no de otra suerte que en las grandes batallas. cuando una gran legión despliega sus cohortes y el ejército ocupa todo el dilatado campo, se ven las escuadras unas frente a otras, y la tierra parece como que fluctúa a lo lejos con el relucir de las armas: aún no se ha trabado la horrenda lid, e indeciso Marte, vaga de unas en otras filas. Dispón así tus vides en calles a trechos iguales, no para el vano recreo de la vista, sino porque de otro modo no daría la tierra por igual sus jugos a todas ni podrían sus pámpanos extenderse con libertad. Acaso me preguntarás qué hondura deben tener las hoyas. Yo no titubearía en plantar mi vid en un surco reducido: solo deben ahondarse mucho los árboles altos, en especial la encina, que tanto levanta la copa al cielo, cuanto se extienden sus raíces hacia el Tártaro; así es que no la derriban ni los inviernos, ni los temporales, ni las lluvias; antes persevera inmoble, y vence en duración a muchas generaciones, a muchos siglos. Entonces, tendiendo aquí y allá a gran distancia sus robustos brazos, se sostiene en medio de la inmensa sombra que esparcen sus ramas. Cuida de que tus vides no miren hacia el Poniente y de que entre ellas no se planten avellanos, ni prefieras los mugrones más altos; antes bien, pódalos. prefiriendo los más bajos (a los que tiene la tierra más amor), ni cortes los pimpollos con hierro embotado, ni interpoles con tus vides olivos silvestres; porque muchas veces acontece que estando los pastores descuidados salta la lumbre, que, introduciéndose primero secretamente por la aceitosa corteza, rodea los troncos, y deslizándose luego a las mas altas hojas, estalla en el aire con grande estrépito; luego, vencedora, continúa de rama en rama, se señorea de las cubiertas copas, envuelve en llamas todo el bosque y, nutrida con aquella pastosa masa de pez, lanza a los cielos negras humaredas, señaladamente cuando la tempestad se desploma sobre las selvas y sopla el viento propagador de incendios.


plinius

También Gaius Plinius Secundus, Plinio el Viejo (23-79 d.C.) dejó en el libro XIV de su Naturalis Historia una excelente monografía acerca del cultivo de la vid. En sus letras distingue cuatro clases distintas de vino, blanco, dorado, clarete y tinto. El estudio de Plinio sobre cómo debe ser una buena bodega, sobre la limpieza y el orden que debe reinar en ella, conforma un texto bastante valioso en cuanto referencia histórica sobre el arte de elaborar vino. La Naturalis Historia pliniana fue editada en Venecia en 1469 por el impresor alemán Johann von Speyer, que italianizó su nombre a Giovanni da Spira y a cuya muerte le sucedería su hermano Wendelin (o Vendelino) al frente del taller, encargándose de publicar, entre otras obras, la primera edición del Canzionere (o Rerum Vulgarium Fragmenta) de Francesco Petrarca y la Divina Commedia de Dante Alighieri. Tiempo después se publicaría en Colonia el libro De Propietatibus Rerum, redactado por el frater Bartholomeus de Glanvilla, quien a través de diecinueve libros dedica numerosos párrafos al zumo de la vid, estudiándolo desde la viña hasta la bodega. En 1471 se publicó la primera edición de un manual de agricultura redactado entre 1304-1309 por Petrus Crescentiis (o Pietro de’ Crescenzi) llamado Liber Commodorum Ruralium (traducido años después como Trattato dell’ Agricoltura) que llegaría a convertirse en el tratado agrario más apreciado del Medievo.

bmp crescenzi liber quartus de vinis

bmp de crescenzi de vinis bodega 2

Pero aún más famosa y apreciada que la obra de Pietro de’ Crescenzi fue la de su coetáneo, experto alquimista, astrólogo, médico, escritor y visionario Arnoldo Bachuone, también conocido como Arnoldus Villanovanus o Arnau de Vilanova. Este polifacético personaje nació hacia 1230 en Vilanova, Valencia, y pereció dramáticamente en 1314 en un naufragio en el Mediterráneo cerca de Génova. Fervoroso creyente del poder curativo de la piedra filosofal, fue amigo del rey Jaime II de Aragón y del papa Clemente V. El prestigio del que gozó le permitió intervenir en problemas tales como el proceso a los templarios, los proyectos de Cruzada, las disidencias del franciscanismo estricto y las tensiones entre la Santa Sede y el joven y galante rey de Sicilia Federico III en el que Arnau hallaría un fiel y ferviente discípulo.

Grabado Arnau Vilanova

Arnau sería el nomenclador del alcohol como aqua vitae en el libro Materia Medica. Importante texto atribuido a Arnau es el Tractatus de Vinis, obra adaptada a las necesidades de su época, que daba soluciones al problema del estrujado de la uva, la fermentación del mosto, su clasificación o el arte de hacer potables de nuevo vinos enturbiados o ácidos. Se indica en este texto también qué habría que añadir al vino para que fuese agradable, se habla de la producción de vinos aromatizados y de bebidas medicinales de toda clase pues, al fin y al cabo, el vino es fármaco también para el alma.


Juan Sanguino Collado

domingo, 29 de noviembre de 2009

Jan Primus y la Mitología Gambrinesca


La leyenda de Gambrinus, que data del siglo XIII, tiene un origen más que probable en la vida y milagros de un antiguo conde de Flandes, Jan Primus (Juan I) del que según el mito popular nació la idea de la cerveza. Personaje famosamente conocido en sus dominios como gran benefactor (debido a las medidas adoptadas por él para paliar el hambre en sus tierras y relacionadas con el cultivo de cebada) y héroe genuino, Jan Primus (1251-1294), duque de Flandes, Brabante, Lovaina y Antwerpen (Amberes) es considerado como el introductor de la cerveza de malta en Centroeuropa y el legendario iniciador de la costumbre social de la proposición de brindis en animadas fiestas y pantagruélicos banquetes. Jan Primus (unido siempre a su alter ego Gambrinus de Brabante del que se dice que vivió más de 300 años) fue loado como el padre fundador de la Orden de los Caballeros de la Horquilla de Maceración, considerado el primer gremio cervecero de Europa (no hay que olvidar que las características ideales de una óptima cerveza quedaron fijadas posteriormente en la Ley de la Pureza promulgada por el duque bávaro Guillermo IV de Orange en 1516, que desde entonces obliga a producir la bebida con malta de cebada, agua, lúpulo y levadura). A parte del duque flamenco, muerto en 1294 durante un torneo en Bar-le-Duc, otro Jan Primus aparece en la historia europea, heredero de la leyenda popular y cervecera de su predecesor con el que llegará a confundirse, Juan I de Borgoña (1371-1419), conocido como Jean Sans Peure (Juan Sin Miedo).


La más temprana mención literaria al nombre Gambrinus data de 1543 y se debió al poeta germano Burkart Waldis que refirió la mítica relación de Gambrinus con la diosa egipcia Isis que sería su maestra en el arte de hacer cerveza (evidente referencia a los orígenes egipcios de la bebida).


Filológicamente hablando, se han presentado varias teorías sobre la etimología latina del término Gambrinus, entre las que destaca su posible origen en la palabra cambarus (bodeguero) (a su vez derivada del término céltico camba (cazuela para hacer cerveza) o en la contracción de los vocablos integrantes de la expresión ganeae birrinus (borrachín de tugurio). Está claro que, sea cual sea su origen léxico, el término se mueve siempre en el campo semántico de la cerveza pues es evidente que Gambrinus es a la cerveza lo que Diónisos al vino.


Sin embargo, otra teoría mucho más interesante señala una posible corrupción, debido a algún error de impresión posterior, del nombre propio Gambrivius, hijo del rey germano Marsus, cuya leyenda aparece en los Annales Boiorum (1519) de Johann Georg Thurmair (más conocido como Johannes Aventinus), historiador y filólogo bávaro. Este Gambrivius, rey germánico de la era pre-cristiana, era conocido como un gran bebedor de cerveza y legendario fundador del puerto fluvial de Hamburgo. Gambrivius fue previamente citado por el fraile dominico Annio da Viterbo, gran lingüista, en sus Antiquitates (1498), también llamado Liber Antiquitatum cum Commentariis. No obstante, ambos autores no son originales y se nutren de una misma fuente única donde se produjo la primera aparición de dicho nombre, origen debido al historiador latino Tácito.


Cornelio Tácito (55-120) cita en el libro II de su obra De Origine et situ Germanorum (98 dc.), más conocido como Germania, trabajo etnográfico que versa sobre los diversos pueblos germánicos no pertenecientes al Imperio Romano situados en sus fronteras y entre los que se cuenta el pueblo de los Gambrivii. En el texto latino se puede leer:


[...]Celebrant carminibus antiquis, quod unum apud illos memoriæ et annalium genus est, Tuistonem deum terra editum. Ei filium Mannum, originem gentis conditoremque, Manno tris filios assignant, e quorum nominibus proximi Oceano Ingæuones, medii Herminones, ceteri Istæuones uocentur. Quidam, ut in licentia uetustatis, pluris deo ortos plurisque gentis appelationes, Marsos Gambriuios Suebos Vandilios affirmant, eaque uera et antiqua nomina[...]


[...]Celebran en versos antiguos, que es el único género de anales y memoria que tienen, al dios Tuisto, nacido de la tierra. A él, asignan como hijo Mannus, progenitor y fundador de su raza y atribuyen a Mannus tres hijos, del nombre de los cuales derivan los Ingevones, los que habitan cerca del Océano, los Hermiones, situados tierra adentro, y los Istevones, los restantes. Algunos, por la libertad que tiempos tan antiguos consienten, afirman que los hijos del dios fueron más y más numerosos los nombres de sus gentes, como los Marsos, los Gambrivios, los Suevos, los Vándalos, y que estos eran sus verdaderos y antiguos nombres[...]


Sin embargo, y a pesar de tan ilustres referencias bibliográficas, el nombre Gambrinus puede considerarse una simple y evidente evolución léxica del sintagma Jan Primus en la inevitable fusión de sus componentes, una palabra compuesta, un delicioso y evocador portmanteau.

Hay varias leyendas del folklore centroeuropeo basadas en este personaje, siempre descrito como un hombre grueso, bonachón y jocundo, como todo buen cervecero medieval, desde hace años icono de centenares de marcas alcohólicas.


Según una de tantas leyendas populares que enmascaran su figura histórica, tuvo un enfrentamiento con el diablo y de aquella refriega llegaron a una apuesta de taberna en la que apostaron que Gambrinus no sería capaz de hacer un vino sin uvas y de tal disputa legendaria surgió la primera cerveza. Se cuenta que Gambrinus vivió 300 años ingiriendo enormes cantidades de cerveza, como único sustento alimenticio y antes de morir dijo “si hubiera bebido más cerveza hubiera vivido más”. No es mal néctar para convertirse en dios inmortal (desde VINO&ARTE abogamos por ello).


Otro episodio pseudo-histórico relata que, en los albores del Siglo XII, los cerveceros de Bruselas deliberaban sobre qué hombre fuerte y valiente merecería el honor de ser su líder. Así, organizaron una competición en la que se debía mover un gran barril de cerveza. El único que pudo llevarlo a una distancia considerable llegó a ser su gobernador cervecero. Entre todos los que se presentaron al concurso nos encontramos con el Duque de Brabante cuyo nombre era Jan Primus, hombre de gran fuerza y considerable intelecto. Con evidente alegría, presenció los inútiles esfuerzos del resto de competidores de mover el barril de cerveza. Cuando llegó su turno, ordenó a uno de sus sirvientes colocar un grifo en la boca del barril. Jan se tumbó bajo el barril, abrió la llave y bebió hasta que se acabó toda la cerveza. Una vez vacío el duque levantó el barril sin esfuerzo y lo llevó a la distancia ganadora. Ante la fuerza de tan inteligente comportamiento, los cerveceros de Bruselas nombraron a Jan como gobernante honorario de su gremio. Con los siglos, la leyenda continuó y transformó al avispado duque de Brabante en Gambrinus, orondo personaje conocido por su incondicional amor a una jarra de cerveza, llegando, en un banquete de tres días de duración, a beber jarra tras jarra de espumosa cerveza sin parar.


Según otra ficción medieval, tras una feroz batalla, Jan Primus invitó a todos sus nobles aliados para celebrar la victoria. Durante las celebraciones, Jan se acercó a un patio interior donde sus soldados y sus sirvientes montaban la fiesta y decidió hacer un discurso a aquellos jóvenes valientes. Jan se subió a lo más alto de una montaña de barriles y se sentó a horcajadas sobre el más alto. Levantando su espumosa jarra, llamó la atención de los presentes y propuso un brindis por aquellas tierras y la salud de sus gentes. Esa escena de camaradería quedó en la memoria colectiva de las gentes de Flandes, llegando a ser la figura de Jan Primus ejemplo de grandes y valientes gobernantes.


Como se puede comprobar, a lo largo de los siglos de la Historia europea se sucede el nombre de Gambrinus en distintas épocas y lugares. Otro famoso Gambrinus sería el cervecero de la Corte de Carlomagno, dato que lo sitúa en el Sg. IX.


Un famoso cuento flamenco conocido desde hace mucho tiempo refiere la historia de un joven llamado Gambrinus, el cual rechazado por el amor de su vida decidió suicidarse. En el momento de la consumación inminente del suicidio, oyó una voz que le dijo que el orgullo de una mujer no era motivo de suicidio. Se trataba de un pequeño anciano llamado Ruud que deseaba ayudarle a olvidar a la dama y que venía del país de los seres pequeños en las regiones subterráneas de la tierra. El diálogo de los personajes sería más o menos así:

-Gambrinus le preguntó: ¿algo querréis a cambio?

-Vuestra vida le dijo Ruud, dentro de 70 años os vendré a buscar y os llevaré conmigo.

-¡De acuerdo pero! Deseo que mi existencia en la tierra sea feliz.


Entonces el anciano hizo un gesto con la mano y apareció ante Gambrinus una enorme extensión de tierra, con largas filas de varas de abedul sobre las que trepaba una planta con flores amarillas muy aromáticas. Al fondo se divisaba una casa de piedra. Gambrinus le preguntó:

-¿Qué es eso?

-Una plantación de lúpulo y la casa una fábrica de cerveza, la flor de esta planta curará tu amor-le respondió el anciano.


Ruud llevó a Gambrinus a la fábrica y después de explicarle el proceso de elaboración le hizo probar ese elixir y por primera Gambrinus olvidó a su gran amor. Al día siguiente Gambrinus volvió a su ciudad, Courtrai, (Kortrijk en neerlandés) y compró una gran extensión de terreno donde plantó lúpulo y edificó una enorme fábrica de cerveza. Así, la población del lugar empezó a aficionarse a este producto y fue tal su éxito que empezó a extenderse por los Países Bajos, Alemania y el resto de Europa.

El rey de los Países Bajos lo nombró conde de Flandes pero Gambrinus preferió el título de Rey de la Cerveza que era como popularmente lo conocían los habitantes de Courtrai. Gambrinus nunca volvió a pensar en su enamorada y vivió en paz hasta los 90 años cuando se le apareció el anciano Ruud. Gambrinus lo reconoció y enseguida sin decir nada abandonó su castillo y partió para siempre al país de los seres pequeños.


La cerveza y la necesidad de olvidar todo desamor aparecen también en otra versión de la historia anterior, la leyenda de Fresnes, en la que Gambrinus, un joven y atractivo aprendiz de vidriero, se enamoró de Flandrine, la hija de su patrón. Pero al declararle su amor a la joven, ésta lo rechazó. Herido de amor, Gambrinus decidió quitarse la vida y se dirigió al bosque. Pero justo antes de ejecutar tan triste decisión, el diablo se le apareció en persona e hizo un pacto con él: a cambio de su alma, el diablo le daría un don que podría ayudarle a ganarse el amor de Flandrine. Y si este don no funcionara, el diablo le daría un remedio para olvidarse de su amada para siempre. Según la leyenda, por arte de magia diabólica, Gambrinus se convirtió en un músico y bailarín excelente. Pero de poco le sirvieron sus dotes. Flandrine lo rechazó de nuevo, ante lo cual, el diablo le mostró a Gambrinus cómo fabricar una extraña y amarga bebida que le curaría el mal de amores.


Aquella bebida era la cerveza, el único remedio que lograría sanar las heridas de amor del joven aprendiz vidriero. Gambrinus comenzó a elaborar y beber cerveza y, a medida que bebía y bebía, el recuerdo de su amada se fue diluyendo en su memoria. Así, gracias al diablo, Gambrinus consiguió el titulo de Rey de la cerveza por los siglos de los siglos aunque en realidad el verdadero título de patrón de los cerveceros lo ostenta Arnould de Metz debido a un milagro post mortem. En el año 642, cuando trasladaban sus reliquias, el cortejo tuvo que detenerse debido a un sofocante calor. Sin nada que beber, un devoto apareció con una jarra de cerveza espumosa de la que bebieron todos y parecía no tener fin. Reconversión del milagro de los panes y los peces y las bodas de Caná en el milagro de la cerveza infinita.

jan bier075


El Deutsche Brauereimuseum (Museo Alemán de la Cervecería) de Munich posee un retrato de 1526 del mítico monarca Gambrinus donde aparece el siguiente poema, epílogo idóneo a este post de mitología gastronómica:


"Gambrinus werde ich genannt
König von Flandern und Brabant
Ich habe aus Gerste Malz gemacht
und zuerst das Bier erdacht.
Drumm tönnen die Brauer
mit Stolz befunden
dass ein König es war,
der das Bier erfunden."


"Soy conocido como Gambrinus

Rey de Flandes y Brabante

Hice malta de la cebada

Y fui el primero en concebir la cerveza,

Así los cerveceros pueden proclamar con orgullo

Que fue un rey

Quien inventó la cerveza."


Juan Sanguino Collado

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails